quién diría lo que guardaba. El tiempo mostró su verdadera esencia
transformando el juego en algo intenso. Me sentía traicionado por el perro de mi pareja
su mirada escondían una un deseo prohibida. Protegiendo al perro se convirtió en una obsesión
cada encuentro era más intenso. Desde entonces mi ser está invadida de recuerdos de zoofilia
y de primera experiencia que tuvimos.